miércoles, 4 de mayo de 2011

Grandes frutas, grandes jugos

El Macro dijo el otro día que la inteligencia tiene que estar, también, al servicio de la libertad.

Y hoy trataba de ser inteligente. Trataba. Hasta que caché, que si la inteligencia debe servir a la libertad, entonces toda forma de extrema inteligencia es una forma de esclavitud. Demasiado inteligente significa no poder ser idiota, no tener la libertad de ser idiota. No se puede tener todo en la vida.

3 comentarios:

  1. Excelente.
    Todo mandato es nefasto, todo imperativo paraliza.
    Sobre todo algunos, que inhiben (como el de la inteligencia) y los que deprimen (como el de la felicidad).

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  2. buenisimo!
    se ve que yo soy re libre, porque mi idiotez no tiene limites...

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  3. Sigo leyendo esto meses después, y me sigue resultando interesante desde costados inimaginados. Creo que es compaginable con un texto que tengo por ahí.

    Un abrazo.

    B.

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