sábado, 5 de noviembre de 2011

Let´s have a ball & a biscuit, sugar.

A ver si resulta esto.
Por esto mi cuerpo lo sigue, porque es como yo. Esta escala blusera borracha y media ciega es como a mi cuerpo le gusta resonar. Y es cómo a mí me gusta amar este blues.
Me gusta esto que que se cae y se vuelve a levantar cuando parece estar ya muerto. Y me gusta esta voz que no sabe muy bien qué mierda está diciendo, pero sí sabe que sufre de amor y de caliente. La repetición de esta pentatónica no me cae monótona, muy por el contrario, me hipnotiza. Es la condición necesaria, el punto de partida de mi resonar, el trance de estos 5 sonidos que van y vienen. Y cada vez que viene, viene más fuerte y viene más cerca, casi los alcanza mi mano. Casi también me quemo cada vez más. Esta weá quema, hay que saberlo. Placer en el dolor? Naaa. Placer de esta realidad, de este universo, placer que nunca es gratis, no se puede tener todo en la vida.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Grandes frutas, grandes jugos

El Macro dijo el otro día que la inteligencia tiene que estar, también, al servicio de la libertad.

Y hoy trataba de ser inteligente. Trataba. Hasta que caché, que si la inteligencia debe servir a la libertad, entonces toda forma de extrema inteligencia es una forma de esclavitud. Demasiado inteligente significa no poder ser idiota, no tener la libertad de ser idiota. No se puede tener todo en la vida.

viernes, 22 de abril de 2011

Mañanero Soy... ¿o estoy?

Mediodía de viernes santo. Santo mañanero.

Me voy a colocarme medio íntimo, por una cuestión de necesidad, necesito inventar la verdad o que alguien me la comparta. Estuve 6 años en la universidad. Sólo un ramo reprobé... en realidad ni siquiera un ramo, un examen... ja! Examen de Ética! Pues sí, soy psicólogo, mención psicología clínica. Y: ¿qué mierda es esa weá? Tú te sientas en mi oficina, hablas, yo bastante menos y tú me pagas. No, no. Obvio que puede servir. Como el Cristianismo, puedes iluminarte (o te puede culear un cura).

Pero yo no hago eso. Soy guardia de seguridad, patoba, gorila, el weón que tiene las llaves al mundo laboral. Y hago un "screening": éste sí, éste no. Sentencian y luego yo: quiero a alguien inteligente, que no piense mucho, pero que no sea estúpido, que rinda, que se ponga la camiseta. Tanto así, que cuando uno pregunta por las debilidades, los "candidatos" saben que me tienen que decir algo como: "soy demasiado autoexigente", "me frustro si no cumplo con las metas". "Mmmhh", dice uno. Y yo no sé, es que los 2 pensamos que el otro es weón. Obvio.

6 años en la universidad, por una cuestión de pudor no voy a decir cuánto costó. ¿Qué hace este psicólogo? Mira. Corrige. Dicta. Se pregunta si la corbata que tiene puesta es de verdad o de utilería. ¿Soy puta o agente encubierto?

Una cuestión imposible de decidir, de determinar. ¿O soy algo entremedio de un títere y rebelde? Tierra de nadie, ese entremedio. Aristóteles, chúpalo, eres un tierno, pero la prudencia es lo mismo que la cobardía. A ver si se entiende, esto no es subliminal, no es metáfora. Si yo sé que lo que estoy haciendo es una mierda, que soy un instrumento de los intereses del estado de cosas, no hay puntos medios éticamente consistentes. Acá "tolerar la falta" es esperar la muerte de brazos cruzados.

6 años estudié y recién me doy cuenta de que el jefe de quien me enseñó ya tenía pensado dónde ponerme cuando me dieran el cartón. Y calzo como dedo en el culo. Soy "bueno en esto". Qué asco.

Pero lo más rancio es esta noción de que uno tiene que "pagar el piso". Que uno tiene que meterle 30 años para llegar finalmente a liberarse, comprarse una casa rodante y disfrutar. Porque pusiste suficientes fichitas en la máquina.

Conchesumadre. ¿Y si me atropellan hoy en la tarde?







miércoles, 9 de febrero de 2011

FUCK EVERYONE

Para esto tengo el blog, para lo que se me cante el culo.
Jódanse todos.