domingo, 25 de abril de 2010

miércoles, 7 de abril de 2010

Guía de Vida para Dummies

Estas leyes representan, sí, políticamente incorrectamente, mis guías, mis pilares que, incidentalmente, son mis más míseros fracasos. Pero las puse por eso, porque ahí donde hubo Ley, estuvo todo OK (¿cachaste que rimó, o no?). Objetos de la a a la d. Puntos en los que me zancadillo y el Incon me da por culo. Pero puntos que son metas, aunque son metas de las más malas, ésas que no se logran nunca. Promesas mentirosas, pero claro, útilmente gozosas. Ahí van.

Ley N°1.- Hay que aprender a callarse la boca. Todos los problemas empiezan con una inocente palabra. Maraca la palabra a veces. Además, para poder escuchar de a de veras, hay que estar callado. El que habla de más es gato solitario, no conoce a nadie.

Ley N°2.- Prepárate, la vida - y particular, particularmente la mujer - te da sorpresas. María Carmen me compró una placa de cerámica amazing, dice: "Qué lindo día que hace hoy, ya verás como viene uno y lo JODE." No, no, también puede ser al revés.

Ley N°3.- Todo se paga, lo que sacas, tienes que meter en espejo y en rewind. La gracia es que en realidad, en el espejo los lados están al revés, así que algo se puede pilotear para ser creativo y verdadero de verdad al mismo tiempo. No hay almuerzos ni tertulias libres de arancel. Los ritos ayudan.

Ley N°4.- Hay que tener una ética. La que sea, pero que sea posta. ¿A mí me estás preguntando? ¿a moi? Hay una cuestión que se llama la ética de la amistad. También me gusta la del cambio. Ésa es la que más me gusta en realidad. Ya lo decía Terry.

martes, 6 de abril de 2010

el que te dije, el microsegundo

Hay un micro segundo antes de decir algo. Un microsegundo que no se dice, pero dictamina lo que se va a decir. Dictaminador no hay sin dictaminado (o “dictaminando”, como podrían llamarlo en la petulancia psicoanalítica), así que no hay más ni menos que dos… por lo menos. En ese sentido uno es hablado, a uno lo hablan. En ese sentido se habla de inconsciente como discurso del Otro, otro poder que descose la brecha entre el ser y el hablar. En ese sentido se puede hablar de Amo, adoctrinador compulsivo e intransigente, culiado insaciable. Y de que el superyó es otro nombre del goce, goce que presentifica una falta de unidad, porque quien habla castiga y castiga desde mí, pero fuera de mi alcance (y ciertamente fuera de mi categoría).

Así que decir, pero decir con culpa, decir y sufrir, en fin, decir es equivalente a problemas, porque dictaminado y dictaminador no existen si se ponen de acuerdo. Y el microsegundo es todo lo necesario para distraerte el tiempo suficiente para hacerte una zancadilla y y ¡fum!, ser hablado por el inconsciente, es más rápido que la cresta. Más rápido sin duda que tú o yo. Así que, en realidad, nunca digo lo que quiero decir. Entonces no puedo ser yo el que dijo lo que dije. Es pura mula, ni quise decir lo que recién dije.