viernes, 22 de abril de 2011

Mañanero Soy... ¿o estoy?

Mediodía de viernes santo. Santo mañanero.

Me voy a colocarme medio íntimo, por una cuestión de necesidad, necesito inventar la verdad o que alguien me la comparta. Estuve 6 años en la universidad. Sólo un ramo reprobé... en realidad ni siquiera un ramo, un examen... ja! Examen de Ética! Pues sí, soy psicólogo, mención psicología clínica. Y: ¿qué mierda es esa weá? Tú te sientas en mi oficina, hablas, yo bastante menos y tú me pagas. No, no. Obvio que puede servir. Como el Cristianismo, puedes iluminarte (o te puede culear un cura).

Pero yo no hago eso. Soy guardia de seguridad, patoba, gorila, el weón que tiene las llaves al mundo laboral. Y hago un "screening": éste sí, éste no. Sentencian y luego yo: quiero a alguien inteligente, que no piense mucho, pero que no sea estúpido, que rinda, que se ponga la camiseta. Tanto así, que cuando uno pregunta por las debilidades, los "candidatos" saben que me tienen que decir algo como: "soy demasiado autoexigente", "me frustro si no cumplo con las metas". "Mmmhh", dice uno. Y yo no sé, es que los 2 pensamos que el otro es weón. Obvio.

6 años en la universidad, por una cuestión de pudor no voy a decir cuánto costó. ¿Qué hace este psicólogo? Mira. Corrige. Dicta. Se pregunta si la corbata que tiene puesta es de verdad o de utilería. ¿Soy puta o agente encubierto?

Una cuestión imposible de decidir, de determinar. ¿O soy algo entremedio de un títere y rebelde? Tierra de nadie, ese entremedio. Aristóteles, chúpalo, eres un tierno, pero la prudencia es lo mismo que la cobardía. A ver si se entiende, esto no es subliminal, no es metáfora. Si yo sé que lo que estoy haciendo es una mierda, que soy un instrumento de los intereses del estado de cosas, no hay puntos medios éticamente consistentes. Acá "tolerar la falta" es esperar la muerte de brazos cruzados.

6 años estudié y recién me doy cuenta de que el jefe de quien me enseñó ya tenía pensado dónde ponerme cuando me dieran el cartón. Y calzo como dedo en el culo. Soy "bueno en esto". Qué asco.

Pero lo más rancio es esta noción de que uno tiene que "pagar el piso". Que uno tiene que meterle 30 años para llegar finalmente a liberarse, comprarse una casa rodante y disfrutar. Porque pusiste suficientes fichitas en la máquina.

Conchesumadre. ¿Y si me atropellan hoy en la tarde?







2 comentarios:

  1. Uno de los ángulos posibles desde donde abordar la temática que propones, es devolverte con letras combinadas eso de si alcanzamos algo alguna vez, la cima, la casa rodante o la rodante cosa. ¿Hogar rodante?

    Sea como sea, el orgasmo se evapora, y entonces queda uno con el resto del día, como venga y como uno lo acomode. Existencialmente. Con practicidad, o desde lo absurdo y/o no sé qué más.

    El goce se "cofunde" con el deseo, y este autor se confunde con la psicolabia que cinco o seis años traté de apropiarme simbólicamente, y ahora, entrampado ya no puedo creerme fuera. ¿O sí?

    ¡Pero qué bahh! Si basta con pararse en una esquina y desde ahí opinar, dígasele analizar, pararse en otra y callarse, o en aquella otra y opinar distinto, alguna otra y reír, negociar, suspirar, vivir... caminar, doblando y creyendo. Lo que sea.

    Así es como puedo tranquilamente fundar mi ética y fundamentar mis sueños, mi presente, haya reprobado o no.

    Ya algo hemos hablado. Necesario aburrirse de uno mismo, no sólo del jefe o del entrevistado weón. Aburrirse de uno mismo de verdad. No sólo desde la máscara que utilizamos, el rol que desplegamos, el lugar que inventamos y a veces jugamos.

    Que la corbata no reduzca la experimentación.

    Ese crear y recrear un cuento pa´ pertencer a él.

    Entiendo que hay que pagar cuentas, pero ¿qué es crecer? Quizás tan sólo sea creer, que es pa´ un lado y no pa´ otro, creer que vamos bien, ¿sentirnos cómo?

    Apenas sabemos de hoy. Aunque yo no sé de qué va.

    Nos prostituimos por el pan y/o/yo por la yerba.

    Fundamentamos que es necesario negociar con uno mismo y con otros pero siempre es con uno mismo; nos decimos que hay que saber esperar, saber aguantar... la falta, ¿pero acaso ignoramos que la falta puede vestirse de diversas formas y que nosotros podemos ayudarla y ayudarnos? Digo... no vaya a ser que Falte alegría, en el día a día, éste, que sigo con vida, y creer que "todo lo que hacemos" es mejorar y aguantar.

    Acomodarse un poco el corazón, sentirte amigo, un abrazo es ahora un adiós.

    Lic. Bruno Hennig
    http://impropinaculo.blogspot.com/

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  2. En fin, simplemente, 6 años pensando en la importancia del propio deseo, en la altura de miras sobre el mandato cultural, ect, para luego, estar de llenito masticándolo, lamiéndole el culo, susurrándole una pega acorde a él: este si, este no, así lo piden, tan en serio que es la vida!.

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